¿Dificultades para estudiar?
Una mirada psicoanalítica.

Por Lic. Axel Rozen

¿Por qué siempre estudio a último momento?
¿Acaso es intrínseco de la especie humana dejar las cosas para último momento?

La gran mayoría de los estudiantes se sienten identificados al leer un artículo como "Estudiando a último momento" de Tomás Meller. Esto demuestra, a mi entender, que este tema inquieta a muchos estudiantes y no solo a mis pacientes.

Por ejemplo: X es un estudiante que cursa una carrera universitaria en la UBA, generalmente cursa 3 o 4 materias, las cuales le insumen una cantidad de horas de cursada y de estudio. Sumando todo el material de todas las materias que estaba cursando le resultaba mucho al comenzar el cuatrimestre, pero él mismo planteaba que si se organizaba y repartía todo lo que tenía que estudiar día por día, no tendría mayor problema.

El resultado fue otro: Al principio estudió poco o nada, salvo para cierta materia que le resultó especialmente atractiva con lo cual le dedicaba mucho más tiempo, aunque no necesariamente apuntando a aprobarla, estudiaba porque le interesa, pero no necesariamente lo que la materia puntualizaba como importante.

Esto se mantuvo hasta que la cercanía de un examen, le impuso el imperativo de estudiar urgentemente, con lo que aumentó el ritmo. Sin embargo no estudió con toda su capacidad hasta que se le estaba acabando el tiempo y le dedicó todas las energías cuando no tenía otra opción. Esta fue una época de máxima tensión que duró varias semanas, para luego descargar toda la tensión junta al salir de los exámenes. Cuando todo terminó, planteó que no quería volver a repetir la misma situación, se quejó bastante por el estrés que sufrió y se propuso que la próxima vez estudiaría con tiempo. Esta no era la primera vez que se lo proponía.

La situación que le sucedía a X, es más común de lo que se piensa. Son muchos los que se quejan de la forma en que manejan sus estudios.

Al ver esto una y otra vez en los estudiantes, uno podría preguntarse:
¿No les interesa lo que estudian? O ¿Son masoquistas los estudiantes?

Cada caso es distinto e irrepetible, y aunque sea posible encontrar cuestiones que se repitan, siempre tienen sus matices diferentes. En la mayoría de los casos no es un problema de Vocación. No podría serlo tan a menudo. Además algunas carreras incluyen materias que no tienen nada que ver con la práctica profesional, en cuyos casos uno puede argumentar que eligió trabajar en una profesión, y no estudiar una carrera universitaria.

Entiendo que en muchos casos sí hay algo de masoquismo, aunque no en todos. Estas situaciones suelen incluir toda una época de ocio, luego una época de trabajo intenso, estresante y con mucha tensión (época dolorosa), para al final descargar todo en un instante (momento de placer intenso) marcado por la terminación del trabajo o del examen. La estructura de esta situación recuerda a la de las "relaciones", consistente también en un proceso más o menos corto de acumulación de tensión que acaba en un instante de descarga. Claro que en el caso de los estudiantes tiene el agregado del estrés y el dolor que se produce cada vez, por el cual hablo de masoquismo, que no se presenta en los amantes.

Si esto pasara una sola vez y luego el estudiante aprendiera de la experiencia y lograra no repetirlo, no se aplicaría lo que planteo; pero como en la mayoría de los casos esto se repite, me veo obligado a suponer que algo bueno debe tener todo esto, algo que los estudiantes no están dispuestos a ceder. Podemos extraviarnos pensando que el estudiante no quiere dejar de hacer otras actividades y por eso se atrasa. Es verdad que esto puede ser la causa las primeras veces, pero no cuando ya tuvo la experiencia. La pregunta es si realmente les molesta, o si por el contrario ese instante de inmenso placer al terminar el examen tendría sentido alguno si hubiera estado tranquilo previamente. Incluso se puede rastrear un cierto disfrute en algunos estudiantes de darse un "atracón" de estudio a último momento.

Tendríamos que distinguir entre aquellos que se incluyen en el grupo anteriormente descripto y aquellos que simplemente tienen una dificultad por no saber organizarse. Una forma de distinguir si alguien pertenece al primer grupo o al segundo es simplemente enseñarle cómo organizarse.

Los siguientes consejos pueden servirle a alguien, pero de ningún modo intentan ser útiles para todo el mundo. Únicamente le servirían a alguien cuya dificultad parta de un desconocimiento y alguno de estos consejos le soluciona su dificultad:

Planificar una cantidad mínima de tiempo de estudio diario.
Dividir todo lo que tenga que hacer (incluyendo lo que tiene que estudiar) en partes aproximadamente iguales y repartirlas en una agenda día por día (Con responsabilidad, sin imponerse estudiar el día de su cumpleaños como en cualquier otro día), dejando una semana libre para repasar (si es que una semana alcanza para ese material). Luego deberá realizar las tareas de cada día. Si un día no logra terminar las tareas de ese día, debe decidir pasar las tareas que quedaron sin hacer para otro día (no necesariamente el siguiente). No debe sentirse culpable, ni perder el tiempo pensando por qué no lo hizo, simplemente organice la agenda nuevamente. Tome decisiones en forma madura, con responsabilidad y no desde la culpa. Si un día termina todo lo de ese día y le sobró tiempo, no continúe. Haga otra cosa, salga y disfrute, dese un premio.

Comenzar por el material que le resulta más ameno, es una forma de tomar ritmo de estudio y de no cansarse. Si el material que está trabajando le produce mucha resistencia (intelectual), ya sea por la dificultad o por el aburrimiento que le causa, cambie de material. Ya habrá tiempo para volver sobre el mismo.

Tener diálogo con compañeros en la misma situación. Sirve para no perderse información importante y para orientarse. Trabajar en Grupo sirve en algunos casos, para tener la exigencia de un grupo sobre uno mismo. En otros casos no sirve, pero reunirse una vez por semana, o comunicarse con compañeros, no puede significar una gran dificultad para nadie comparado con el gran beneficio que significa a la hora de estar al tanto del ritmo que es necesario llevar.
Cuando uno estudia con mucho tiempo de anticipación, o cuando falta mucho para el examen (finales) es muy útil hacer resúmenes, o estudiar completando resúmenes de otras personas.

Si con esto lograra solucionar su dificultad, el asunto ya estaría resuelto y automáticamente sabríamos casi con seguridad que pertenece al segundo grupo, al grupo de los que necesitaban aprender a estudiar. En caso contrario, puede buscar otras técnicas de estudio, pero si esto tampoco da resultado sabrá que la dificultad tiene que ver con algo particular e intrínseco suyo que lo mueve a repetir una y otra vez lo mismo a pesar de su disconformidad.

En estos casos la solución pasa por otro lado. Esta repetición puede darse en distintos espacios de la vida cotidiana (amor, relaciones sociales, inhibiciones, adicciones). Cabe preguntarse hasta dónde uno está dispuesto a golpearse con la misma pared una y otra vez, y a sufrir por lo mismo sin cambiar nada. Qué tan lejos puede llegar uno por este camino. Todo cambio implica esfuerzo.

Dependerá de cada uno tomar realmente la decisión de no repetir más, si no se toma esa decisión no hay posibilidad de encontrar un modo de solución. No es solo cuestión de decidir cambiar, este es sólo el primer paso del camino